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Jardin y Patio

Poda: sus principios e importancia

La palabra poda tiene un significado sencillo: eliminación del crecimiento no adecuado en las plantas leñosas. Pero podar es mucho más que cortar ramas para despejar espacios: es una labor fundamental en la jardinería. Si no se conocen sus principios y se respetan sus técnicas, una poda mal realizada puede llegar a causar la muerte de una planta.

Existe más de una razón para llevar a cabo este trabajo. Sea por motivos de salud o razones ornamentales, la poda correcta da fuerza y vigor a una planta, mejora su floración y desarrollo, y embellece o mantiene su forma. Por lo general, la poda conduce a un ejemplar comparativamente más pequeño y compacto. Con la poda se controla el crecimiento de una especie, dándole la estructura y energías necesarias para que sus ramas soporten el peso de flores y frutos. Condiciona el crecimiento de ramas nuevas. Permite el equilibrio del sistema radicular y las ramas de la planta, lo que favorece su nutrición. Permite regular el momento de la producción de flores y frutos, controlando al mismo tiempo su calidad, calibre o tamaño. Especialmente en los frutales, el crecimiento excesivo afecta la producción de flores y luego frutos: la planta concentra sus energías en crecer y no en producir. Favorece la adecuada distribución de las ramas, de modo de garantizar que la luz del sol llegue también al interior de la planta, crezca de manera armónica y florezca mejor. Elimina partes dañadas o enfermas, alargando la vida vegetal en condiciones sanas: es mejor cortar un gancho contagiado con peste que fumigarlo.
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Métodos de poda
Existen distintos tipos de poda, cada una con sus propias características y circunstancias, dependiendo del objetivo buscado. Tanto el momento propicio de llevarla a cabo, como la técnica que debe emplear dependen de la edad y el tipo de árbol.

 

  • De formación: como su nombre lo indica, se realiza con el fin de conducir el desarrollo de la planta, desde el principio, para un crecimiento de ramas bien dispuestas y equilibradas.
  • De conservación o reestructuración: busca mantener la forma, el tamaño o el equilibrio logrado durante su formación. Considera también la eliminación de ramas secas. Evita el envejecimiento prematuro de la planta y privilegia su crecimiento armónico.
  • De raleo: poda leve que estimula el crecimiento saludable y armónico de una especie. Se usa, por ejemplo, para eliminar ramillas de las zonas altas y densas de la planta que impiden el necesario asoleamiento interior.
  • De ornamentación: puramente estética, se usa en cercos vivos o diseños tipo “topiario”, característico de los grandes jardines ingleses.
  • De floración o producción: regula la producción de flores y frutos.
  • De despunte: también suave, estimula la aparición de ramillas en la base. Especial para arbustos ornamentales.
  • De rejuvenecimiento: permite rescatar arbustos o árboles descuidados, envejecidos, mal formados o de escasa producción floral. Por lo general se trata de una poda más drástica, que debe complementarse con un intensivo programa de fertilización.

 

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Época para podar

  • La temporada de podas se extiende de mayo a agosto, aunque el momento preciso dependerá del clima de su zona, las consecuencias del frío y, muy importante, el comportamiento de las heladas.
  • Como regla, la labor de poda se debe realizar en la época de receso vegetativo de la planta, siempre atento al clima y las temperaturas.
  • Las plantas reaccionan diferente frente al frío: mientras más susceptible sea a las bajas temperaturas, se poda más tarde. Mientras más temprana la helada, más tarde la poda.
  • Si las temperaturas permanecen bajas, conviene postergar la tarea pues el frío afecta los cortes recién hechos: el agua penetra por las zonas podadas, las congela y literalmente las quema y revienta desde dentro.
  • Especialmente las especies de tallo leñoso se ven seriamente afectadas por las heladas: postergar la poda hasta octubre, previendo heladas tardías.
  • No se debe podar en primavera, porque se interrumpe la producción floral.
  • Los árboles y arbustos de floración primaveral temprana se podan justo cuando las flores comienzan a caer, para estimular la formación de nuevos brotes a partir de diciembre.
  • Jamás podar un arbusto o árbol de floración primaveral en invierno, ya que la producción de nuevos brotes y flores se vería seriamente dañada. Hay que podar siempre después de su floración.
  • Las podas de verano, en cambio, estimulan la floración otoñal.
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Qué especies podar
  • Si la labor de poda ayuda en el desarrollo de la mayoría de las plantas, a otras las daña o deforma su crecimiento. Como norma general: SE PODAN las especies de hoja caduca (que caen en otoño) y NO SE PODAN las perennes. Claro que en esto, como en todo, hay excepciones.
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Cuándo se podan las especies de hoja caduca
  • Los frutales de hoja caduca se podan cuando han botado todas las hojas. En general, los de hoja caduca se podan únicamente a fines de otoño o a comienzos del invierno, al caer la última hoja.
  • Nunca en verano ni en pleno invierno.
  • En primavera se permite un corte menor, sólo si al rebrotar muestran ramillas secas.
  • Ciertos árboles, como el tulipero o ginko biloba, almacenan sus reservas invernales en las ramas: JAMÁS los pode, salvo suaves despuntes en etapa de crecimiento.
  • Tampoco se recomienda la poda del ácer japónico ni del liquidámbar, ambos ornamentales de hoja caduca, salvo la limpieza de ramillas secas. Perderían la forma y se debilitarían.
  • Por el contrario, una buena poda es vital para los rosales.
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Qué tipo de poda necesitan las especies de hoja persistente
  • Aunque por lo común no se podan, sí conviene hacerles cortes de mantención, siempre DESPUÉS de las heladas: sacar ramas entrecruzadas y verticales (“chupones”) siempre desde la base y abrir “ventanas” hacia el norte para que entre el sol, en especial si la copa está muy densa.
  • Este tipo de poda previene contra pestes como la conchuela y fumagina, amantes de la sombra.
  • Sólo si es necesario, las especies de crecimiento lento —como los magnolios grandiflora— se podan mínimamente, siempre reforzando con fertilización a base de nitrógeno en la época de mayor crecimiento.
  • Podar si las ramas de la copa muestran la base seca: puede ser una señal de que las raíces no son capaces de alimentar toda la planta y necesita concentrar sus energías.
  • Cuando las ramas alcanzan un tamaño considerable, prevenir el desganche con un corte que las mantenga del porte adecuado y proporcional.
  • Los frutales de hoja persistente no se podan, sólo se limpian después de las heladas.
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Cómo podar correctamente
  • Aunque muy útiles, estos conocimientos básicos no bastan para acometer la tarea de podar: su éxito se sustenta en técnicas y consideraciones específicas, imprescindibles de aprender.